Continuación….
Impacientes caminamos por lo pasillos de la terminal, al fondo se oyen unas lindas canciones, son los mariachis que nos dan la bienvenida, como me gustan!!!, estamos a punto de entrar en el Oceanic, nos saludan atentamente, la verdad, todo es amabilidad, uno de los asistentes nos acompaña a nuestro camarote.
Llegamos a nuestra cubierta y allí nos esperaba nuestro asistente Abdul, un chico muy simpático de origen hindú con un castellano limitado pero que se entendía perfectamente, nos explicó todo los relacionado sobre nuestra estancia, indicándonos que hasta dentro de dos horas no dispondríamos de nuestras maletas, y que ya podíamos disfrutar del barco.
Que decir que el camarote no era nada del otro mundo un interior en la cubierta Bahamas, con una cama de matrimonio a la izquierda y una individual a la derecha, el baño enfrente de esta ,con una cómoda al lado, bueno, en ellos se nota el paso de los años y que el buque esta llegando a su fin ,el baño, una ducha y el resto de componentes de un aseo normal, bastante gastado ya, pero nos conformamos ya que íbamos preparados al respecto, el camarote pequeñito pero apañado que le vamos a hacer.
El inconveniente más notable es el aire acondicionado, lo puedes regular, pero si lo tienes encendido el ruido puede ser muy molesto, a mi en particular me costo dos noches acostumbrarme a su sonido, así como al olor que se desprende de sus moquetas, una vez entras en el barco, por otro lado yo no aprecie ningún otro olor desagradable. Los pasillos del barco son estrechos, supongo que en ciertas cubiertas son de más amplitud, pero por lo que aprecie más o menos todos son parecidos.
Nuestra primera impresión al deambular por él fue de agobio, claro esta la falta de costumbre, es un verdadero laberinto, cosa que al finalizar el viaje, ya no es un problema todo el mundo domina este tema.
La decoración en general, sin grandes lujos.
Llego la hora de comer, y allí nos dirigimos, en nuestro caso preferimos siempre el restaurante Siete continentes de la cubierta restaurante, pero podías comer perfectamente en el Buffet Satélite de la cubierta Pool, y comer al borde de la piscina en las mesas habilitadas para ello.
Nuestra primera comida ya en el Oceanic, fue correcta ya que podíamos escoger entre varios platos ensaladas, pastas y carnes en un especie de buffet, el resto de los días, el servicio era a la carta.
Por la tarde todos los días desde las 18 a las 20 horas en el buffet lido cubierta pool, disfrutábamos de nuestra merienda con aperitivos y snacks, que al llegar de las excursiones se agradecían muchísimo, cervezas frescas ,refrescos sin marca , y hasta un cóctel parecido a una sangría ,fresquita ,la verdad que con el calor que hemos pasado ,personalmente no me paraba pensar si el sabor era más o menos aceptable, pero claro sobre gustos no hay nada escrito, y es verdad que particularmente me conformo con poca cosa.
Y llego la hora de zarpar que ilusión, mucha gente haciendo fotos de la salida de puerto.
Otros disfrutando del jacusi, y el resto subiendo y bajando por escaleras inspeccionando cada rincón.Y a todo esto ya empezaron todas las actividades programadas, pero la más importante y que se realiza de inmediato, es el simulacro de salvamento, es obligatorio para todo el mundo. En el camarote todas las personas que lo componen tienen uno a su disposición ,incluso adaptado a las medidas de los más pequeños ,detrás de la puerta se dispone de un plano donde indica al lugar que te debes dirigir, cada cubierta tiene su lugar,y no puedes estar en donde no te corresponde. Divertido, no hacemos mucho caso, pero es imprescindible prestar un poco de atención, nunca se sabe.
Ya estamos navegando, la mar esta en calma, suavemente vamos abandonado la costa para adentrarnos en el mar mediterráneo, Es fantástico no se mueve apenas, realmente ha sido una balsa de aceite, a excepción de una noche que durante un rato se apreciaba más, creo recordar fue la noche de Gala, y en la noche de regreso a Barcelona, pero nada importante para mi personalmente.
Así pasamos la tarde, entre risas, buenos amigos, y alguna copa .Pronto llegará el primer turno de cena, son las 20 horas, siempre en el restaurante y a tu servicio un camarero y su asistente, especialmente atentos para ofrecerte lo que más nos guste, cada día menú diferente. Nosotros estábamos en el segundo turno a las 22:15 horas, después de participar en el espectáculo que cada noche a las 21:15 horas presenciábamos en el Salón Broadway, mención especial para el Mago Jorge Moreno nos gusto mucho fantástico, cada noche nos presentaban uno diferentes, de los cuales disfrutábamos bastante. El salón es pequeño, por tanto se recomienda estar antes de la hora.
Poco a poco va llegando el final de este día, pensando en que nuestro rumbo se dirige hacía Villefranche…………
OCEANIC 2008